
Si has vendido, comprado o alquilado una vivienda con nosotros, probablemente ya nos conozcas.
Pero hoy queremos contarte algo diferente.
Porque detrás de Vivendis no hay una gran empresa, ni una franquicia creada por un fondo de inversión, ni un plan perfectamente diseñado desde el principio.
Detrás de Vivendis hay una historia de familia, de pueblo, de muchas conversaciones y de una idea muy sencilla: las personas son más importantes que las viviendas.
Una historia entre Madrid y Sant Andreu de la Barca
Raúl nació y creció en Sant Andreu de la Barca.
Virginia llegó desde Madrid hace ya 18 años.
Y sin buscarlo demasiado, acabamos mezclando dos formas de ver la vida que encajaban bastante bien: la cercanía y el sentimiento de comunidad de un pueblo como Sant Andreu de la Barca, junto con una mentalidad abierta, inquieta y con ganas de hacer las cosas de una forma diferente.
Quizá por eso Vivendis tiene hoy una personalidad muy particular.
Nos encanta conocer a nuestros clientes por su nombre, participar en la vida del municipio y colaborar con las entidades y comercios locales. Pero al mismo tiempo siempre hemos intentado innovar, formarnos y buscar nuevas formas de ayudar a las personas.
La promesa que no se cumplió
Hay una anécdota que siempre nos hace sonreír.
Antes de crear Vivendis, Virginia trabajaba en una entidad bancaria, y tenía una idea bastante clara sobre las inmobiliarias, pensaba que eran negocios serios, aburridos y demasiado centrados en las operaciones. Tanto, que durante una época repetía una frase una y otra vez a Raúl:
“Prométeme que nunca te convertirás en inmobiliario.”
La vida tenía otros planes.
Porque después de muchas conversaciones, muchas dudas y muchas vueltas, acabamos creando precisamente una inmobiliaria. Eso sí, con una condición muy clara, si íbamos a hacerlo, tenía que ser diferente.
Una inmobiliaria centrada en las personas
Cuando nació Vivendis teníamos claro que no queríamos construir una empresa centrada únicamente en vender viviendas.
Queríamos crear un proyecto cercano, accesible, humano y capaz de entender que detrás de cada compraventa hay emociones, decisiones importantes y muchas veces cambios de vida.
Porque vender una vivienda no es solo firmar unos papeles, a veces significa cerrar una etapa, otras veces empezar una nueva, a veces implica despedirse de una casa llena de recuerdos, y otras veces supone cumplir un sueño largamente esperado.
Por eso siempre hemos intentado acompañar a las personas, no solo gestionar operaciones.

Nuestros hijos también han crecido con Vivendis
Cuando abrimos Vivendis, nuestro primer hijo tenía apenas un año. Hoy, él y su hermano han crecido escuchando conversaciones sobre viviendas, clientes, visitas, negociaciones y proyectos. Podríamos decir medio en broma que tienen un máster inmobiliario sin haberlo pedido.
Durante años han convivido con llamadas de clientes, reuniones improvisadas y conversaciones sobre cómo ayudar mejor a las personas que confiaban en nosotros.
Porque cuando tienes una empresa familiar, muchas veces la familia forma parte del proyecto aunque no aparezca en el organigrama.
Los verdaderos héroes del proyecto
Y si hablamos de empresa familiar, hay algo que debemos reconocer. Muchas empresas familiares sobreviven gracias a una figura imprescindible: los abuelos. En nuestro caso no es una excepción. Siempre decimos que los tenemos contratados en plantilla. Sin su ayuda, sin su paciencia y sin su apoyo durante todos estos años, habría sido mucho más difícil sacar adelante el proyecto. Ellos han sido parte fundamental de esta aventura.
Y seguramente muchas madres, padres y emprendedores que estén leyendo estas líneas entenderán perfectamente de qué hablamos.
Once años después
Han pasado ya más de once años desde que abrimos las puertas de Vivendis. Durante este tiempo hemos aprendido muchísimo. Nos hemos formado dentro y fuera de España. Hemos conocido a profesionales extraordinarios. Hemos incorporado nuevas herramientas, nuevos procesos y nuevas formas de trabajar. Hemos crecido como empresa y también como personas. Pero hay algo que no ha cambiado, seguimos creyendo que las personas importan, seguimos pensando que la confianza es más importante que una venta rápida.
Y seguimos sintiéndonos profundamente agradecidos por la acogida que Sant Andreu de la Barca, el Baix Llobregat y tantas familias nos han dado durante todos estos años.
Gracias por formar parte de esta historia
Quizá hayas sido cliente nuestro.
Quizá nos sigas en redes sociales.
Quizá simplemente hayas pasado alguna vez por delante de la oficina.
Sea como sea, gracias.
Porque Vivendis no sería lo que es hoy sin todas las personas que han formado parte del camino.
Y aunque trabajemos con viviendas cada día, seguimos teniendo claro que lo más importante nunca han sido las casas.
Siempre han sido las personas.
Vivendis Inmobiliaria
Sant Andreu de la Barca · Baix Llobregat
0 comentarios